6.04.2004

Formas para elucubrar

Ayer pasé la noche en el balcón haciendo formas con las manos. Formas simples, hechas sólo como insinuación o sugerencia.

(Detallar pudiera corroer las articulaciones.)

Estuve confrontando los nudillos. También, las yemas de una mano con las de la otra. Buscaba sobre todo significación.

Me dio, además, por empalmar; así como por extender los dedos, por curvarlos, por entrecruzarlos.

En fin, perder el tiempo es mi especialidad.

Luego de cargar la pipa no sé cuántas veces, concreté la forma de un paraguas, tan sólo empleando cuatro dedos, los medios y los índices; y después la de una flecha, justamente con los mismos dedos.

Supuse entonces que algo tan flexible como el pensamiento tiene facultades de adoptar lo mismo una forma que la otra.

Pero que es mejor que adopte la de la flecha.

De guardar el pensamiento forma de paraguas, cesará su desarrollo, siéndole imposible retener conocimientos. Todo dato se deslizará sobre él como la lluvia corre sobre los paraguas.

Contrariamente, si su forma llega a ser de flecha, afianzará significados, esto es, dará en el blanco.

No del todo satisfecho con la concepción de estas dos formas-modelo, intenté descubrir otras.

Algunas horas después de atestiguar el esperado fracaso, sentí mi pensamiento huir de mí, disparado como una flecha.

Por ningún lado me es posible ver señal de mis ideas. Ignoro si la iniciativa de expresarme es mía.

No sé quién escribe esto. Seguramente, alguien cuyo pensamiento tiene forma de paraguas.


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