7.26.2003

Fuera de programaci?n: Siempre es mejor hablar de aquello que se piensa al margen de lo que debe decirse

Conviene escribir desde abajo, a partir de objetivos primarios, hablando de acuerdo con lo que el motivo de expresi?n hace sentir a primera instancia, sin intentar convertirlo en tema; sin pretender que el escrito trate en toda su extensi?n un mismo asunto.

Preciso es mostrar los procesos del pensamiento, por encima de los resultados de un razonamiento. Hay que develar el cableado mental, como quien revela el secreto de un truco; como podr?a revelarse alguna prostituta antes de ocupar la cama, despoj?ndose definitivamente de peluca y pantymedias; como un médico que muestra los da?os org?nicos causantes de un deceso.

Una voz pura no es aquella que resulta de un proceso de depuraci?n expresiva, sino la que proviene directamente de los niveles m?s profundos o elementales de la conciencia. El an?lisis tiende a lo informativo, as? como el resumen; la formulaci?n primaria de expresiones, la formulaci?n en bruto, corresponde generalmente con una intenci?n comunicativa, como el alarido (que, antes que informar, comunica)

Al igual que la expresi?n autom?tica, la escritura b?sica (o elemental) se define por no derivar a través de un filtro verbal (l?gicamente verbal, m?s que académicamente) Su sentido b?sico, contrariamente a lo que pudiese pensarse, es ajeno a lo econ?mico, a lo procesado, y, en el mejor de los casos, tiene que ver directa y exclusivamente con los estatutos que dan origen a la exclamaci?n, con los motivos expresivos originales. Este tipo de escritura est? concentrado en proyectar una imagen completa de la mécanica mental, tomando en cuenta todos los brillos, as? como todas las sombras, que la misma genera.

La abundancia de creencias e ideolog?as que se vive actualmente, exige hablar desde el nivel menos contaminado por éstas, desde el fondo de la realidad. Con la gran cantidad de religiones, sectas y hermandades que hoy d?a proceden, parece que Dios se multiplica en cada una inundando el mundo de una luz con la que es imposible ver las cosas claramente.

No tiene caso guardar esperanzas de car?cter sustancioso mientras se escribe, ni pretensiones intelectuales; es conveniente permanecer cerca de las ideas iniciales. Hay que escribir al abrir los ojos, al despertar; s?lo as? surgir? un auténtico discurso.

7.21.2003

La función de la industria social

Los reality shows funcionan como programas de industrialización social. Al participar en ellos, las personas se industrializan. La cámara televisiva exige mostrar una apariencia personal rentable, una apariencia con la cual un individuo pueda sobresalir (y promoverse a la vez con el fin de intervenir en futuras y diversas producciones televisivas)

Así como el cine convierte numerosos personajes literarios en meras figuras industriales, el show-realismo provoca que quienes lo practican adopten una imagen dependiente de ciertas líneas de producción industrial.

?Qué es necesario hacer para participar en un reality show? Principalmente, poseer un físico atractivo (moldeado en algún centro de estilización muscular o, de plano, en una sala de intervenciones quirúrgicas); hay que considerar que el tipo de programa en cuestión, por lo regular, acoge a sujetos con aspecto de modelo. También, es preciso tener una cabellera de corte y tonalidad(es) acordes con la moda actual, así como usar ropa que igualmente esté en boga.

Como resultado se tiene que todas esas estilizaciones a las que recurre el aspirante no podrían darse sin el respaldo de las industrias. Las máquinas para hacer ejercicio, las pesas, la ropa, el calzado y los artículos para el tratamiento capilar son productos industriales. Desde el uso de éstos hasta la promoción que los aspirantes seleccionados hacen de sí mismos en pantalla (cual si fueran simples objetos de consumo), se puede hablar de una industrialización de la sociedad.

Resulta importante subrayar que la industrialización es social porque quienes pasan por este proceso no son actores ni celebridades, sino típicos representantes de la humanidad: mujeres y hombres “comunes y corrientes”, seres humanos que al industrializarse industrializan a la sociedad, relativamente hablando.

7.03.2003

Razones desconocidas

Atribuir al “no sé qué” la raz?n de los peores actos personales es t?pico. “No sé qué me llev? a hacerlo”, suele decirse; “no sé qué hizo que me comportara as?”…

Cuando el comportamiento adopta maneras extremas, cuando la acciones traicionan el objetivo, y todo desemboca en una situaci?n insoportable, en una serie de consecuencias no propicias para la salud an?mica, las causas son realmente inexplicables.

Como si fuera un par de aspirinas (solamente uno) en medio de un tormentoso dolor de cabeza, el “no sé qué” cumple una funci?n curativa, proveyendo cierto auxilio relativo y moment?neo, una ayuda m?nima con respecto a lo que resulta factible decir en defensa propia.

Mientras, quien ha juzgado duda. Piensa que tal vez est? en un error, que las caracter?sticas del caso no son acordes con la naturaleza de la persona considerada culpable. Aunque la duda procede s?lo por un momento, tan breve como el que se experimenta durante los ?ltimos instantes de descanso.

No hay escapatoria alguna. Llegar al grado de profeir: “No sé qué me pas?”, en la mayor?a de los casos, significa que efectos nocivos y lamentables habr?n de apoderarse del estado de ?nimo personal a lo largo de un tiempo incalculable.

Pero el “no sé qué” salva, por un breve lapso, brindando cierta calma. Permite vivir momentos casi imaginarios, mismos que llegan a suscitarse entre el ?ltimo nivel de lo real y el primer paso hacia la inconsciencia. Sin embargo, la realidad por lo regular termina venciendo.



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