6.17.2003
La organización superficial
La Organización de Naciones Unidas (ONU) no es un organismo adecuado para atender a fondo los problemas más graves del mundo. Funciona principalmente ante conflictos dados entre países, pero no se distingue por abordar situaciones suscitadas solamente al interior de un país.
Mohammed ElBaredei, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), afirmó, ayer en Viena, estar de acuerdo con que Irán coordine un programa nuclear, siempre y cuando éste tenga que ver fines civiles y no con propósitos que atenten contra el orden mundial.
En una reunión de la Junta de Gobernadores de la AIEA, el líder de esta agencia internacional (que constituye un órgano ejecutivo de la ONU), habló sobre el Tratado de No Proliferación Nuclear, diciendo que Irán debe apegarse al mismo (aceptando la visita de inspectores sorpresa en su territorio) a fin de garantizar que su programa nuclear no pone en riesgo la paz del mundo.
Sin embargo, quién piensa en la paz interna de cada nación. ?Cómo es posible que se permita el desarrollo de programas nucleares con fines civiles, si éstos atentan contra el equilibrio poblacional y social de una nación?
Hacen falta organismos específicos para las regiones nacionales, los estados, las ciudades y los ciudadanos; organismos que tengan una autoridad relativamente similar a la de la ONU, porque esta organización no es suficiente para regular las actividades a partir de las cuales el planeta cobra desenvolvimiento oficial. La ONU sólo atiende la parte superficial del mundo.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) no es un organismo adecuado para atender a fondo los problemas más graves del mundo. Funciona principalmente ante conflictos dados entre países, pero no se distingue por abordar situaciones suscitadas solamente al interior de un país.
Mohammed ElBaredei, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), afirmó, ayer en Viena, estar de acuerdo con que Irán coordine un programa nuclear, siempre y cuando éste tenga que ver fines civiles y no con propósitos que atenten contra el orden mundial.
En una reunión de la Junta de Gobernadores de la AIEA, el líder de esta agencia internacional (que constituye un órgano ejecutivo de la ONU), habló sobre el Tratado de No Proliferación Nuclear, diciendo que Irán debe apegarse al mismo (aceptando la visita de inspectores sorpresa en su territorio) a fin de garantizar que su programa nuclear no pone en riesgo la paz del mundo.
Sin embargo, quién piensa en la paz interna de cada nación. ?Cómo es posible que se permita el desarrollo de programas nucleares con fines civiles, si éstos atentan contra el equilibrio poblacional y social de una nación?
Hacen falta organismos específicos para las regiones nacionales, los estados, las ciudades y los ciudadanos; organismos que tengan una autoridad relativamente similar a la de la ONU, porque esta organización no es suficiente para regular las actividades a partir de las cuales el planeta cobra desenvolvimiento oficial. La ONU sólo atiende la parte superficial del mundo.
6.16.2003
Falta de coordinación
Resulta inapropiado decir que más que en una sociedad de la información, México vive en una sociedad del conocimiento, cuando la nación no se caracteriza por ser un país donde haya plena libertad de expresión. Tratar de eliminar expresiones libres no procede en los terrenos de la sociedad del conocimiento.
Un Gobierno que pone límites a lo que la población pretende expresar es un Gobierno que tiende a convertir en información oficial todo lo se dice dentro del territorio que administra. En este sentido, México está inscrito en la sociedad de la información, antes que en cualquier otro tipo de entidad. De hecho, la humanidad, en su mayoría constituye una sociedad principalmente informativa.
El Secretario de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola, puede opinar, con respecto al sistema nacional de comunicación comunitaria recientemente instaurado, que éste no surge en el seno de una sociedad de la información, sino en un tipo de sociedad más importante, que es el de la sociedad del conocimiento.
Sin embargo, su opinión decae si se considera que el Gobierno del cual forma parte hospeda a algunas personas que con su actitud manifiestan estar totalmente en contra de la libre expresión, como el alcalde de Tijuana, Jesús González Reyes, quien precisamente celebró el Día de la Libertad de Expresión, la semana antepasada, en un acto que no duró más de quince minutos y donde solamente habló él, impidendo que hablara alguien más, y entregando reconocimientos impresos a ciertos periodistas, en los que en vez de leerse “Día de la Libertad de Expresión” (como debiera ser), se lee el lema que distingue al gobierno de González Reyez: “Por una nueva Tijuana”.
Resulta inapropiado decir que más que en una sociedad de la información, México vive en una sociedad del conocimiento, cuando la nación no se caracteriza por ser un país donde haya plena libertad de expresión. Tratar de eliminar expresiones libres no procede en los terrenos de la sociedad del conocimiento.
Un Gobierno que pone límites a lo que la población pretende expresar es un Gobierno que tiende a convertir en información oficial todo lo se dice dentro del territorio que administra. En este sentido, México está inscrito en la sociedad de la información, antes que en cualquier otro tipo de entidad. De hecho, la humanidad, en su mayoría constituye una sociedad principalmente informativa.
El Secretario de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola, puede opinar, con respecto al sistema nacional de comunicación comunitaria recientemente instaurado, que éste no surge en el seno de una sociedad de la información, sino en un tipo de sociedad más importante, que es el de la sociedad del conocimiento.
Sin embargo, su opinión decae si se considera que el Gobierno del cual forma parte hospeda a algunas personas que con su actitud manifiestan estar totalmente en contra de la libre expresión, como el alcalde de Tijuana, Jesús González Reyes, quien precisamente celebró el Día de la Libertad de Expresión, la semana antepasada, en un acto que no duró más de quince minutos y donde solamente habló él, impidendo que hablara alguien más, y entregando reconocimientos impresos a ciertos periodistas, en los que en vez de leerse “Día de la Libertad de Expresión” (como debiera ser), se lee el lema que distingue al gobierno de González Reyez: “Por una nueva Tijuana”.
6.02.2003
Cuestión de gustos
Antes del ataque bélico que Estados Unidos sostuvo en contra de Irak, era debido pronunciar y escribir , en español, el nombre de este país con "k" al final. Pero ahora es posible poner una "q" en lugar de la "k", sin cometer falla alguna, puesto que como el territorio iraquí prácticamente pasó a formar parte de Estados Unidos, su nombre oficial cambió; es decir, se volvió norteamericano. Hoy día se pronuncia y se escribe como debe pronunciarse y escribirse en inglés: Iraq. Y, entre palabras pertenecientes a un léxico ajeno, expresar el nombre de un lugar en el idiomoa que oficialmente procede en tal lugar, no implica error alguno; es como decir New York, Iraq.
Antes del ataque bélico que Estados Unidos sostuvo en contra de Irak, era debido pronunciar y escribir , en español, el nombre de este país con "k" al final. Pero ahora es posible poner una "q" en lugar de la "k", sin cometer falla alguna, puesto que como el territorio iraquí prácticamente pasó a formar parte de Estados Unidos, su nombre oficial cambió; es decir, se volvió norteamericano. Hoy día se pronuncia y se escribe como debe pronunciarse y escribirse en inglés: Iraq. Y, entre palabras pertenecientes a un léxico ajeno, expresar el nombre de un lugar en el idiomoa que oficialmente procede en tal lugar, no implica error alguno; es como decir New York, Iraq.