4.28.2003
La tecnología y el tiempo
Además de ejercer cierta influencia en el comportamiento y el estado de ánimo de las personas, la tecnología influye en la manera de percibir el tiempo.
Existen comportamientos moldeados por determinadas condiciones tecnológicas. Ante la descompostura de una computadora, el usuario puede reaccionar agresivamente. Pero si tal máquina, en vez de descomponerse, presenta un excelente funcionamiento, proporcionando importantes beneficios laborales, la reacción podrá ser positiva .
Los estados de ánimo en ocasiones también dependen de las máquinas. La pérdida de un ordenador portátil produce depresión. El hacerse de uno nuevo, comprándolo o recibiéndolo como pago por un trabajo, o como regalo, genera tranquilidad.
En fin, la tecnología regula conductas, situaciones anímicas y muchos otros aspectos que pertenecen a la vida del ser humano, entre los cuales figura el modo de percibir el tiempo.
Frente a los numerosos adelantos tecnológicos que constantemente sorprenden a la humanidad, la dimensión temporal cobra para, algunos individuos, falsos tintes de añejamiento.
Considerando los miles de inventos que con gran frecuencia vienen a facilitar la vida humana, parece que ha pasado mucho tiempo desde que en casi todas partes hay computadoras, cuando Windows, uno de los sitemas computacionales más usados en la actualidad, lleva tan sólo poco más de una década (trece años, de hecho) operando considerablemente en el terreno comercial.
Igualmente, resulta normal experimentar la sensación de que la World Wide Web (WWW), la conocidísima red mundial de servicios informativos y comerciales en Internet (donde procede Blogspot, claro está) es visitada por millones de internautas desde muchos años atrás, sin recordar que apenas a partir de 1994 se comercializó el soporte lógico que permite navegar en ella. La WWW existe desde mediados de la década de 1980, pero se constituyó como producto comercial casi diez años después.
El libro titulado “La globalización y las nuevas tecnologías de información” (Trillas, 2000), de Roberto Rebolloso Gallardo, no habla de alguna relación entre tiempo y tecnología, pero , en cuanto a lo tecnológico, sí describe una nutrida serie de avances pertenecientes principalmente al campo de la cibernética. Asimismo y en gran medida, versa sobre cómo los medios tecnológicos afectan a la sociedad.
En el seno de una sociedad consiedarada como la sociedad de la información, la tecnología reclama sujetos informados y capacitados, poseedores de conocimientos apropiados para el desarrollo de operaciones técnicas específicas; a la vez que transforma estructuras de trabajo y organizaciones empresariales. La jerarquía laboral cambia tendiendo a una estructura horizontal antes que a una vertical. En este contexto, ya no es imprescindible que un empresario esté respaldado por una planta de empleados; ahora lo más importante es que cuente con socios, ante todo con socios, y mentenga relación con éstos a través de Internet, la red de redes.
En lo referente a las organizaciones, el hecho de que la red de redes no presente fronteras geográficas ni temporales debido a que opera digitalmente, modifica los procedimientos de exposición y de venta y fomenta alianzas organizacionales.
El libro de Rebolloso Gallardo atiende una cuestión relacionada con las acciones de los individuos y no con las sensaciones, aunque hace reflexionar en cómo lo tecnológico modifica la idea del tiempo.
Cada innovación tecnológica trascendente constituye un momento histórico, debido a su impacto mundial. Tomando en cuenta las numerosas innovaciones cibernéticas que últimamente han tenido ocasión, la historia reciente está colmada de momentos; en efecto, puede hablarse de tantos, que aparentemente ha sido mucho el tiempo en que los mismos se han dado. Sin embargo, tales momentos han procedido realmente en un corto periodo.
La tecnología causa múltiples reacciones en los seres humanos, las cuales se desarrollan de manera inmediata. No obstante, hay reacciones no inmediatas; efectos secundarios, que se dan con los meses o los años, como el efecto de percibir más tiempo del que en realidad ha transcurrido dentro de una etapa tecnológica de proporciones históricas.
Además de ejercer cierta influencia en el comportamiento y el estado de ánimo de las personas, la tecnología influye en la manera de percibir el tiempo.
Existen comportamientos moldeados por determinadas condiciones tecnológicas. Ante la descompostura de una computadora, el usuario puede reaccionar agresivamente. Pero si tal máquina, en vez de descomponerse, presenta un excelente funcionamiento, proporcionando importantes beneficios laborales, la reacción podrá ser positiva .
Los estados de ánimo en ocasiones también dependen de las máquinas. La pérdida de un ordenador portátil produce depresión. El hacerse de uno nuevo, comprándolo o recibiéndolo como pago por un trabajo, o como regalo, genera tranquilidad.
En fin, la tecnología regula conductas, situaciones anímicas y muchos otros aspectos que pertenecen a la vida del ser humano, entre los cuales figura el modo de percibir el tiempo.
Frente a los numerosos adelantos tecnológicos que constantemente sorprenden a la humanidad, la dimensión temporal cobra para, algunos individuos, falsos tintes de añejamiento.
Considerando los miles de inventos que con gran frecuencia vienen a facilitar la vida humana, parece que ha pasado mucho tiempo desde que en casi todas partes hay computadoras, cuando Windows, uno de los sitemas computacionales más usados en la actualidad, lleva tan sólo poco más de una década (trece años, de hecho) operando considerablemente en el terreno comercial.
Igualmente, resulta normal experimentar la sensación de que la World Wide Web (WWW), la conocidísima red mundial de servicios informativos y comerciales en Internet (donde procede Blogspot, claro está) es visitada por millones de internautas desde muchos años atrás, sin recordar que apenas a partir de 1994 se comercializó el soporte lógico que permite navegar en ella. La WWW existe desde mediados de la década de 1980, pero se constituyó como producto comercial casi diez años después.
El libro titulado “La globalización y las nuevas tecnologías de información” (Trillas, 2000), de Roberto Rebolloso Gallardo, no habla de alguna relación entre tiempo y tecnología, pero , en cuanto a lo tecnológico, sí describe una nutrida serie de avances pertenecientes principalmente al campo de la cibernética. Asimismo y en gran medida, versa sobre cómo los medios tecnológicos afectan a la sociedad.
En el seno de una sociedad consiedarada como la sociedad de la información, la tecnología reclama sujetos informados y capacitados, poseedores de conocimientos apropiados para el desarrollo de operaciones técnicas específicas; a la vez que transforma estructuras de trabajo y organizaciones empresariales. La jerarquía laboral cambia tendiendo a una estructura horizontal antes que a una vertical. En este contexto, ya no es imprescindible que un empresario esté respaldado por una planta de empleados; ahora lo más importante es que cuente con socios, ante todo con socios, y mentenga relación con éstos a través de Internet, la red de redes.
En lo referente a las organizaciones, el hecho de que la red de redes no presente fronteras geográficas ni temporales debido a que opera digitalmente, modifica los procedimientos de exposición y de venta y fomenta alianzas organizacionales.
El libro de Rebolloso Gallardo atiende una cuestión relacionada con las acciones de los individuos y no con las sensaciones, aunque hace reflexionar en cómo lo tecnológico modifica la idea del tiempo.
Cada innovación tecnológica trascendente constituye un momento histórico, debido a su impacto mundial. Tomando en cuenta las numerosas innovaciones cibernéticas que últimamente han tenido ocasión, la historia reciente está colmada de momentos; en efecto, puede hablarse de tantos, que aparentemente ha sido mucho el tiempo en que los mismos se han dado. Sin embargo, tales momentos han procedido realmente en un corto periodo.
La tecnología causa múltiples reacciones en los seres humanos, las cuales se desarrollan de manera inmediata. No obstante, hay reacciones no inmediatas; efectos secundarios, que se dan con los meses o los años, como el efecto de percibir más tiempo del que en realidad ha transcurrido dentro de una etapa tecnológica de proporciones históricas.
4.26.2003
La comida casera por excelencia: la cantonesa.
4.22.2003
La relatividad de los ambientes
La calle es todas partes. Desde el punto de vista de las personas que viven inmersas en la calidez típica de los hogares tradicionales, la calle es todo lo que existe fuera del hogar. Ésta, para ellas, no sólo está en el sistema vial, en las banquetas o en las plazas públicas; igualmente está en las casas de la gente desconocida e, incluso, en algunas instituciones.
Pero la atribución tiene que ver muchas veces con ciertos horarios. Por ejemplo, si un individuo se encuentra fuera de casa en horas que no corresponden con las de su turno escolar o laboral, sus familiares podrán decir que “anda en la calle”; sin embargo, si son horas de trabajo o de escuela, se dirá simplemente que está cumpliendo con su deber.
De cualquier manera, todo puede ser calle en algún momento: un parque, una librería, el banco, el supermercado, la biblioteca pública. Sobre todo los espacios públicos pueden serlo. Lo que resulta ajeno a la institución familiar propia termina considerándose calle, porque aunque una casa albergue a una familia ejemplar, mientras todos los miembros de esta familia sean prácticamente desconocidos para quien se vea en la necesidad de juzgar el lugar donde viven, tal casa no será juzgada como otra cosa que calle, como otra cosa que un simple elemento constituyente de la calle. Semánticamente, lo doméstico pasa a ser público.
No obstante, más allá de las casas también hay hogares. Sobre el césped de algunos camellones llega a haber vida familiar humana; sobre múltiples banquetas, en diversos lotes baldíos, debajo de ciertos puentes. La familia no necesita muros protectores. Ante todo, depende de disponibilidad; mas, por más disponibilidad que haya, la gente siempre ve lo urbano antes que lo familiar.
Es necesario saber que la calle es un hogar abierto y que entre los múltiples rostros que la conforman, es posible hallar reconocimiento, apertura social, compañía y hermandad. La calle resulta ser cuna de una gran cantidad de familias humanas. Constituye el seno de la era post-doméstica (asimismo, las casas son el seno de la vida post-urbana) Ahora es posible encontrar un hogar en cualquier parte, al mismo tiempo que es probable entre otras cosas toparse con semáforos vivientes adentro de muchas residencias. En todas partes hay cabida para lo doméstico, tanto como para lo urbano; ya no sólo entre cuatro paredes o sobre el pavimento, según sea el caso. La frontera entre calle y hogar está rota.
La calle es todas partes. Desde el punto de vista de las personas que viven inmersas en la calidez típica de los hogares tradicionales, la calle es todo lo que existe fuera del hogar. Ésta, para ellas, no sólo está en el sistema vial, en las banquetas o en las plazas públicas; igualmente está en las casas de la gente desconocida e, incluso, en algunas instituciones.
Pero la atribución tiene que ver muchas veces con ciertos horarios. Por ejemplo, si un individuo se encuentra fuera de casa en horas que no corresponden con las de su turno escolar o laboral, sus familiares podrán decir que “anda en la calle”; sin embargo, si son horas de trabajo o de escuela, se dirá simplemente que está cumpliendo con su deber.
De cualquier manera, todo puede ser calle en algún momento: un parque, una librería, el banco, el supermercado, la biblioteca pública. Sobre todo los espacios públicos pueden serlo. Lo que resulta ajeno a la institución familiar propia termina considerándose calle, porque aunque una casa albergue a una familia ejemplar, mientras todos los miembros de esta familia sean prácticamente desconocidos para quien se vea en la necesidad de juzgar el lugar donde viven, tal casa no será juzgada como otra cosa que calle, como otra cosa que un simple elemento constituyente de la calle. Semánticamente, lo doméstico pasa a ser público.
No obstante, más allá de las casas también hay hogares. Sobre el césped de algunos camellones llega a haber vida familiar humana; sobre múltiples banquetas, en diversos lotes baldíos, debajo de ciertos puentes. La familia no necesita muros protectores. Ante todo, depende de disponibilidad; mas, por más disponibilidad que haya, la gente siempre ve lo urbano antes que lo familiar.
Es necesario saber que la calle es un hogar abierto y que entre los múltiples rostros que la conforman, es posible hallar reconocimiento, apertura social, compañía y hermandad. La calle resulta ser cuna de una gran cantidad de familias humanas. Constituye el seno de la era post-doméstica (asimismo, las casas son el seno de la vida post-urbana) Ahora es posible encontrar un hogar en cualquier parte, al mismo tiempo que es probable entre otras cosas toparse con semáforos vivientes adentro de muchas residencias. En todas partes hay cabida para lo doméstico, tanto como para lo urbano; ya no sólo entre cuatro paredes o sobre el pavimento, según sea el caso. La frontera entre calle y hogar está rota.
4.19.2003
Recomendación
Se recomienda ir hoy a escuchar a Rodleen, una artista de Los Ãngeles, California, que junto con su banda y ofreciendo su propio material se presentará en Voodoo House.
Rodleen posee una voz generosa a la vez que refinada, la cual se desliza sobre una base instrumental conformada por solemenes y sofisticadas líneas y figuras. La propuesta en general es consistente y armoniosa.
También, anteriormente a Rodleen, participará Tyjuas steelo, un artista sonoro local inscrito en el rap gangsteril, quien como muchos raperos recurre para acompañar su voz, a la mezcla de retazos de canciones popularizadas por otros artistas.
Asimismo, habrá exhibición de películas y de un documental, tanto como música de tornamesas. El evento, titulado Holy Smoke, comenzará a las 4:20 PM.
Se recomienda ir hoy a escuchar a Rodleen, una artista de Los Ãngeles, California, que junto con su banda y ofreciendo su propio material se presentará en Voodoo House.
Rodleen posee una voz generosa a la vez que refinada, la cual se desliza sobre una base instrumental conformada por solemenes y sofisticadas líneas y figuras. La propuesta en general es consistente y armoniosa.
También, anteriormente a Rodleen, participará Tyjuas steelo, un artista sonoro local inscrito en el rap gangsteril, quien como muchos raperos recurre para acompañar su voz, a la mezcla de retazos de canciones popularizadas por otros artistas.
Asimismo, habrá exhibición de películas y de un documental, tanto como música de tornamesas. El evento, titulado Holy Smoke, comenzará a las 4:20 PM.
4.18.2003
De colores
Más que los materiales, lo que da consistencia al arte pictórico es el color, el puro color. Los materiales determinan la composición, el formato; los colores, el valor artístico. No importa que un tono esté dado por una sustancia líquida (como el acrílico), o por un material polvoriento (piénsese en el pastel, por ejemplo) Lo importante es que haya color, independientemente de qué sea aquello que lo dé.
El apego a determinados materiales tiene que ver con un romanticismo intrascendente. El hecho de pintar al óleo sólo por gozar de los estímulos sensoriales que ello ofrece –del aroma que desprende el material, del sonido acuoso que produce al aplicarse al lienzo--, y no debido a una intención de encontrar mediante la experimentación un matiz imaginado, obstaculiza el camino del artista. EL arte brilla más allá de las sustancias.
Lo importante es hacer realidad el color, simplemente; hacer que alguien pueda verlo (la obra artística brilla en el receptor) Por qué apreciarlo nada más en cuadros o murales colmados de aceite. Por qué no mejor contemplarlo en la sangre que Teresa Margolles ha plasmado en algunas telas, de las cuales una se titula Dermis; sangre que en combinación con otros líquidos proyecta en cada caso una silueta de cadáver. O por qué no percibir arte pictórico en las calcomanías que Jaime Ruiz Otis muestra en algunos trabajos, uno de los cuales, compuesto solamente por retazos de calcomanía y mostrando una armonía cromática plena, fue premiado en la categoría de pintura hace pocos años, regionalmente. Dentro del mismo contexto, la videopintura de Gillian Wearing puede igualmente decir mucho; video donde por encima del contenido figuran la forma y el color, los retratos escénicos, la plástica escénica.
Además de equilibrio, el arte constituye desarrollo, movimiento. En este sentido, debe ser evolutivo. Hay que aceptar que la pintura y el dibujo convencionales, esto es, la obra hecha con ingredientes tradicionales, todavía impacta; y puede seguir desarrollándose técnica y genéricamente. Sin embargo, es necesario que, a la vez, surjan maneras innovadoras de aprovechar sustancias plásticas y pictóricas en el terreno artístico; es, en efecto, vital.
Más que los materiales, lo que da consistencia al arte pictórico es el color, el puro color. Los materiales determinan la composición, el formato; los colores, el valor artístico. No importa que un tono esté dado por una sustancia líquida (como el acrílico), o por un material polvoriento (piénsese en el pastel, por ejemplo) Lo importante es que haya color, independientemente de qué sea aquello que lo dé.
El apego a determinados materiales tiene que ver con un romanticismo intrascendente. El hecho de pintar al óleo sólo por gozar de los estímulos sensoriales que ello ofrece –del aroma que desprende el material, del sonido acuoso que produce al aplicarse al lienzo--, y no debido a una intención de encontrar mediante la experimentación un matiz imaginado, obstaculiza el camino del artista. EL arte brilla más allá de las sustancias.
Lo importante es hacer realidad el color, simplemente; hacer que alguien pueda verlo (la obra artística brilla en el receptor) Por qué apreciarlo nada más en cuadros o murales colmados de aceite. Por qué no mejor contemplarlo en la sangre que Teresa Margolles ha plasmado en algunas telas, de las cuales una se titula Dermis; sangre que en combinación con otros líquidos proyecta en cada caso una silueta de cadáver. O por qué no percibir arte pictórico en las calcomanías que Jaime Ruiz Otis muestra en algunos trabajos, uno de los cuales, compuesto solamente por retazos de calcomanía y mostrando una armonía cromática plena, fue premiado en la categoría de pintura hace pocos años, regionalmente. Dentro del mismo contexto, la videopintura de Gillian Wearing puede igualmente decir mucho; video donde por encima del contenido figuran la forma y el color, los retratos escénicos, la plástica escénica.
Además de equilibrio, el arte constituye desarrollo, movimiento. En este sentido, debe ser evolutivo. Hay que aceptar que la pintura y el dibujo convencionales, esto es, la obra hecha con ingredientes tradicionales, todavía impacta; y puede seguir desarrollándose técnica y genéricamente. Sin embargo, es necesario que, a la vez, surjan maneras innovadoras de aprovechar sustancias plásticas y pictóricas en el terreno artístico; es, en efecto, vital.
4.09.2003
Últimas noticias
Es cierto: hay muchas cosas de qué hablar, además de la guerra; pero ésta apenas permite pensar en ellas. Cómo pensar en Arieles o en "Oscars" cuando las imágnes del conflicto bélico que en las últimas semanas ha mostrado la televisión opacan cualquier imagen apreciable en una sala cinematográfica. Cómo ponerse a pensar en arte actualmente, por ejemplo en la conocida pieza "Cosmic thing" de Damián Ortega (que aunque sugiera desintegración no deja de ser construcción), si la guerra que al parecer terminó hoy ha destruido las obras arquitectónicas más bellas de Irak. Qué se puede decir de los festivales de danza, como el internacional celebrado en Tijuana, "2003 Cuerpos en tránsito", cuando la muerte bailó sin descanso con miles de cuerpos en Medio Oriente. Qué es posible expresar con respecto a las ferias de tecnología avanzada, como la japonesa ROBODEX 2003 (plagada de robots humanoides), ante la noción de que la tecnología más avanzada, como la que muestran las armas inteligentes, ha dado un gran golpe a la dignidad humana con el ataque mortal que Estados Unidos sostuvo en contra de una gran cantidad de iraquíes. Qué buenas noticias hay ahora, qué motivos de alegría. La guerra ya terminó (aparentemente), pero, de cualquier manera, el dolor tardará mucho en irse.
Es cierto: hay muchas cosas de qué hablar, además de la guerra; pero ésta apenas permite pensar en ellas. Cómo pensar en Arieles o en "Oscars" cuando las imágnes del conflicto bélico que en las últimas semanas ha mostrado la televisión opacan cualquier imagen apreciable en una sala cinematográfica. Cómo ponerse a pensar en arte actualmente, por ejemplo en la conocida pieza "Cosmic thing" de Damián Ortega (que aunque sugiera desintegración no deja de ser construcción), si la guerra que al parecer terminó hoy ha destruido las obras arquitectónicas más bellas de Irak. Qué se puede decir de los festivales de danza, como el internacional celebrado en Tijuana, "2003 Cuerpos en tránsito", cuando la muerte bailó sin descanso con miles de cuerpos en Medio Oriente. Qué es posible expresar con respecto a las ferias de tecnología avanzada, como la japonesa ROBODEX 2003 (plagada de robots humanoides), ante la noción de que la tecnología más avanzada, como la que muestran las armas inteligentes, ha dado un gran golpe a la dignidad humana con el ataque mortal que Estados Unidos sostuvo en contra de una gran cantidad de iraquíes. Qué buenas noticias hay ahora, qué motivos de alegría. La guerra ya terminó (aparentemente), pero, de cualquier manera, el dolor tardará mucho en irse.